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Turismo en Italia

En Italia no sólo puede uno deslumbrarse con la belleza de sus ciudades más célebres como Roma, Florencia, Nápoles, Venecia o Milán. También se puede sorprender con la grandeza de las ciudades menos conocidas, de sus aldeas y pueblos. No hay lugar en Italia que se quede mudo ante la llamada de la historia, el arte, las tradiciones del folklore y gastronómicas en las que la visita no reserve una ocasión para la reflexión o, simplemente, para el placer.

Lacio

Roma es la capital del Lacio. Es sabido qu la atracción de la Ciudad Eterna es grande: como capital de la cristiandad, sede del Papado, y contenedor incomparable de obras maestras arquitectónicas y artísticas del mundo antiguo.
El encanto de Roma no se puede resistir, pero también vale la pena probar y pasar algunos días "explorando" el Lacio, para descubrir una región de gran fascinación natural y ambiental, con una variedad extraordinaria de paisajes: amplias playas, grandes pinares, montes como el Terminillo (óptimo centro de esquí), dulces colinas y llanuras extensas. Una región rica en monumentos de arte, que recuerdan inmediatamente la historia extraordinaria de esta región. En Tarquinia, Cerveteri y Tuscania, las necrópolis y los museos recuerdan al antiguo y misterioso pueblo de los Etruscos (siglos VII-VI a.C.) que dominó Lacio central antes del auge de Roma.
Los testimonios del romanismo y de las sucesivas épocas históricas son innumerables en las afueras de Roma, en las otras provincias del Lacio y en las mismas ciudades principales: Rieti, Viterbo, Latina y Frosinone. Recordamos únicamente la espléndida, grandiosa villa Adriana de Tívoli (donde se encuentra también la renacentista villa d'Este), el palacio Barberini di Palestrina del siglo XVII, o la catedral de Anagni. La misma grandiosidad de la religiosidad romana se proyecta y se duplica fuera de Roma: en las abadías de Monte Cassino, de Casamari, de Fossanova y en los monasterios de Subiaco, lugares amados por San Benito de Norcia. O sea, el Lacio no es sólo Roma. Roma es también el Lacio.

Lacio - Roma

Calabria

Gracias a la atracción irresistible ejercitada por los "Bronces de Riace", dos estupendas estatuas griegas recuperadas en el mar (una de ellas es atribuida a Fidias, gran escultor griego del siglo V a.C.), llegaron a Calabria centenas de millares de visitantes.
De esta manera, muchos de ellos han finalmente descubierto, con gran sorpresa, una tierra bellísima, un mar incontaminado, una naturaleza exuberante y por momentos salvaje, obras de arte arquitectónicas y artísticas insospechadas en número y calidad. Extraordinaria y fascinante Calabria, de las mil y una sorpresas refinadas. De exquisita belleza, un ejemplo es el Códice Purpúreo, excepcional libro litúrgico griego del siglo VI conservado en el Museo Diocesano de Rossano, escrito con letras plateadas e ilustrado con espléndidas y elegantísimas figuras y escenas religiosas. La espectacular costa de Tropea, sobre el mar Tirreno, representa una sorpresa impresionante para quien la ve por primera vez. Pero en Calabria, lo repetimos, las sorpresas nunca terminan.    

Calabria - Tropea

Toscana

En la Toscana nació y se desarrolló, entre los siglos XIV y XVI, la época grandiosa del Humanismo y del Renacimiento, movimientos que innovaron radicalmente la cultura y el arte de su tiempo, dejando una huella profunda e indeleble en la civilización europea. De ese extraordinario período histórico la Toscana, empezando por su capital Florencia, guarda las mayores pruebas.
Grandes obras de arquitectura civil y religiosa, esculturas y obras pictóricas de valor artístico extraordinario, pruebas del trabajo creativo de grandes genios: entre otros, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel Buonarroti, Felipe Brunelleschi. Pero la Toscana no es solamente Florencia.
Está Siena, con su plaza del Campo, todos los veranos teatro del famoso Palio. En la provincia de Siena (célebre entre otras cosas por sus vinos exquisitos como el Chianti y el Brunello), se destacan Montepulciano y Pienza, extraordinarias joyas renacentistas y San Gimignano, con sus célebres torres y casas torreadas.
Después está Pisa, conocida en todo el mundo por su celebérrima Torre inclinada; Carrara con su catedral revestida con el precioso mármol que toma el nombre de la ciudad; y Luca, Pistoya, Arezzo, Grosseto, Livorno, Prato, que poseen también iglesias y otros monumentos de gran valor arquitectónico y artístico. Son numerosas las bellezas naturales la Toscanas. Entre todas, su paisaje: el típico, único, dulce y acogedor paisaje toscano.

Toscana - Florencia

Veneto

Quien dice Véneto piensa en Venecia: la Piazza San Marcos, la gran laguna, las góndolas en el Canal Grande, el puente de los Suspiros, el Carnaval desenfrenado, las arquitecturas grandiosas, las obras maestras del arte, los palacios suntuosos, la magia de las "calles", el Festival Internacional del Cine, la Bienal del Arte, el Teatro La Fenice, las universidades prestigiosas, las numerosas señales del esplendor y de la riqueza fastuosa de una potencia marinera que dominó el Mediterráneo por cinco siglos.
Pero el Véneto no es solamente Venecia y la naturaleza véneta no es solamente el mar. La montaña véneta exhibe escenarios de insólita belleza. Los Alpes dolomíticos vistos desde Cortina d'Ampezzo, famosa localidad de veraneo en la provincia de Belluno, son un espectáculo grandioso. Y toda el área del delta del Po, en la provincia de Rovigo, es un ambiente natural único de excepcional interés naturalista.
En Padua, ciudad antigua y culta, la majestosa basílica que custodia las reliquias de San Antonio atrae cada año a millones de peregrinos. Es grande también la atracción de las villas Paladianas, llamadas así por el nombre de su autor, el gran arquitecto Andrea Palladio que en el siglo XVI proyectó y construyó edificios que todavía hoy suscitan un admirado asombro por su belleza armoniosa, como la Rotonda de Vicenza. En Verona, la ciudad inmortalizada por Shakespeare en su Romeo y Julieta, la cita obligada, en verano, es participar a un espectáculo nocturno de ópera en la Arena.

Veneto - Venezia

Umbría

Será la sugestión de los lugares, será un cierto aire encantado, casi místico, que se respira por todos lados, pero quien visita Umbría antes o después termina pensando: San Francisco, el gran y poético santo del regocijo y de la docilidad, sólo podía nacer aquí, en Umbría. En estos lugares de naturaleza siempre verde, encantadora, radiante. En estas ciudades donde el concepto de "centro histórico" parece ser inadecuado, restrictivo, vista la difusión del componente monumental y artístico en la gran parte de los centros de Umbría.
Perusa, por ejemplo. Solo describiéndola uno se puede extraviar en la riqueza, complejidad y magnificencia de sus obras arquitectónicas y de sus tesoros de arte: de los muros etruscos al espléndido palacio Gallenga, sede de la prestigiosa universidad para extranjeros y muchos otros edificios y monumentos históricos que se encuentran en la central plaza 4 de noviembre, ya por sí misma colmada de preciosidades arquitectónicas y artísticas como la fuente Mayor, el magnífico palacio de los Priores.
Lo mismo sucede con la espléndida Gubbio, rica en memorias franciscanas y de monumentos de época medieval y renacentista. Y también Todi, Spello, Espoleto, Orvieto, Ciudad de Castello y muchas otras ciudades: centros embellecidos magníficamente por monumentos, palacios, iglesias de cualidades artísticas inestimables. La misma Terni, moderna ciudad industrial, posee verdaderas joyas como las iglesias de San Salvador y San Francisco y en sus cercanías, una obra maestra de la naturaleza como la espectacular catarata de Mármol. Para terminar, Asís, la ciudad natal de San Francisco (y de Santa Clara, fundadora del orden de las clarisas), una de las metas cristianas universalmente más conocida y frecuentada por los peregrinos. Imposible no visitarla personalmente.

Umbria - Perugia

Sicilia

Las ciudades griegas de Sicilia (Agrigento, Selinunte, Segesta, Siracusa) estaban entre las más hermosas del mundo helénico. Visitar el Valle de los Templos en Agrigento o asistir en verano a un espectáculo en el grandioso teatro griego de Siracusa, es un salto al remoto pasado helénico. Y esto sucede en Sicilia con muchas otras épocas y civilizaciones, de la española a la francesa, con la única excepción del dominio árabe, que ha dejado escasas pruebas físicas.
Sicilia es un compendio de las mayores civilizaciones y culturas de todas las épocas. Una isla soleada, con una naturaleza rica en contrastes, con una costa espléndida y una gastronomía refinada, gustosa y variada, de sabores antiguos y aromas exquisitos: la quintaesencia de la "mediterraneidad", y sin embargo compleja y densa de refinamiento intelectual, muy bien representada por las obras maestras literarias de Luiggi Pirandello, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Leonardo Sciascia, Gesualdo Bufalino y, actualmente de Andrea Camilleri.
Cada estilo, cada corriente de arte están representados conspicuamente en Sicilia. En ciudades como Palermo, Catania, Caltanissetta, Enna, Siracusa, Ragusa, Trapani, Agrigento y Mesina. Y en los centros menores como Cefalú, agrupada alrededor de la catedral normanda, o Noto, con su extraordinaria catedral barroca, o bien Taormina, con su espléndido teatro greco-romano. 

Sicilia - Taormina

Piamonte

Turín es la capital del Piamonte. Es una ciudad mágica, considerada capital de la gran industria Piamontena (aquí tiene su casa matriz Fiat, uno de las mayores fabricantes de automóviles del mundo) y también uno de los centros de mayor atracción turística de Piamonte. En la catedral de la ciudad de Turín se custodia el Santo Sudario, la antigua sábana de lino en la cual, según la tradición, fue envuelto el cuerpo de Cristo bajado de la cruz.
En Turín se encuentra el Museo Egipcio, que guarda una extraordinaria colección de arte del Antiguo Egipto y la galería de los Saboya, rica en obras de arte de grandes artistas europeos. En Turín se encuentran algunas de las grandes obras monumentales que certifican el papel protagonista que tuvo el Piamonte en la historia Piamontena en los últimos siglos, como sede de la Casa Saboya (la dinastía que reinó en Piamonte hasta el 1946) y primera capital del Reino de Piamonte: palacio Real, palacio Madama, la Mole Antonelliana, la villa Real de Stupinigi.
Los escenarios naturales son espléndidos y variados: valles, colinas (famosas las “langhe”, en cuyo ambiente se desarrollan muchos cuentos de César Pavese y Beppe Fenoglio, célebres escritores piamonteses), lagos (Mayor, de Orta, de Viverone), el parque nacional de la Valgrande. La tradición gastronómica y vitivinícola es rica y prestigiosa (son piamonteses algunos de los grandes vinos Piamontenos).

Piamonte - Torino

Lombardia

Lombardía es la más rica, desarrollada y más poblada región italiana y, por este motivo, una de las regiones más sorprendentes e imprevistas para el turista que llega sin saber mucho de su patrimonio histórico, artístico y natural. Tomemos Milán, gran ciudad de industrias y de comercio. Aquí todo lo que es moderno y avanzado es normal: de la innovación tecnológica a la moda, de la publicidad al diseño, de los estilos de vida consolidados a los "experimentos" políticos.
No obstante, bajo su aspecto imponente de metrópolis moderna y dinámica, toda proyectada hacia el futuro, Milán guarda tesoros arquitectónicos y artísticos extraordinarios. La única dificultad es elegir: de la catedral, al castillo Sforzesco, del Teatro alla Scala a la pinacoteca de Brera. Y en el resto de Lombardía abundan los espléndidos paisajes naturales (los lagos, el parque del Stelvio), monumentos y obras de arte de gran valor. En Monza, en Varese, en Como, en Bérgamo, en Brescia, en Pavía, en Lodi y en Cremona cada época ha dejado sus rastros culturales y artísticos: en las estructuras urbanísticas, en las iglesias, en los edificios civiles.

Lombardia - Milan

Emilia-Romaña

Los pórticos que protegen y sombrean los paseos en las calles del centro histórico en Bolonia, la infinita extensión multicolor de las sombrillas en las soleadas playas romañolas. La ciudad moderna, dinámica, rica, pero todavía capaz de conservar su aspecto humano, y la extensa costa atestada de turistas que llegan cautivados por el irresistible trío sol-mar-diversión.
Esto es Emilia-Romaña y mucho más todavía, empezando por su patrimonio histórico, artístico y cultural extraordinario. Una de las regiones más prósperas de Emilia-Romana, Emilia-Romaña es un cofre gigantesco con alhajas monumentales y obras maestras artísticas, con antiguas y famosas universidades, con modernos centros de formación artística y cultural.
En Bolonia, sede de la más antigua universidad Emilia-Romanana (siglo XI), son realmente innumerables los monumentos de gran nivel artístico. Entre estos resaltan las dos antiguas, espectaculares torres de los Asinelli y de la Garisenda, ambas pendientes, ubicadas en la Plaza Mayor, con sus grandes edificios medievales, y la catedral gótica de San Petronio, donde Carlos V fue coronado emperador en 1530.
En las afueras de Bolonia, no hay que olvidar las obras de arte bizantinas de Rávena, el baptisterio medieval de Benedetto Antelami en Parma, el templo malatestiano de Rímini, la iglesia románica de San Mercurial en Forlí, el antiguo palacio municipal de Plasencia, el santuario de la Virgen de la Ghiara, del siglo XVII, en Reggio Emilia, la espléndida galería Estense de Módena y el armonioso y todavía intacto centro histórico en Ferrara.

Emilia-Romaña - Bolonia

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