Lacio
Roma es la capital del Lacio. Es sabido qu la atracción
de la Ciudad Eterna es grande: como capital de la
cristiandad, sede del Papado, y contenedor incomparable
de obras maestras arquitectónicas y artísticas
del mundo antiguo.
El encanto de Roma no se puede resistir, pero también
vale la pena probar y pasar algunos días
"explorando" el Lacio, para descubrir
una región de gran fascinación natural
y ambiental, con una variedad extraordinaria de
paisajes: amplias playas, grandes pinares, montes
como el Terminillo (óptimo centro de esquí),
dulces colinas y llanuras extensas. Una región
rica en monumentos de arte, que recuerdan inmediatamente
la historia extraordinaria de esta región.
En Tarquinia, Cerveteri y Tuscania, las necrópolis
y los museos recuerdan al antiguo y misterioso pueblo
de los Etruscos (siglos VII-VI a.C.) que dominó Lacio central antes del auge de Roma.
Los testimonios del romanismo y de las sucesivas épocas históricas son innumerables
en las afueras de Roma, en las otras provincias
del Lacio y en las mismas ciudades principales:
Rieti, Viterbo, Latina y Frosinone. Recordamos únicamente
la espléndida, grandiosa villa Adriana de
Tívoli (donde se encuentra también
la renacentista villa d'Este), el palacio Barberini
di Palestrina del siglo XVII, o la catedral de Anagni.
La misma grandiosidad de la religiosidad romana
se proyecta y se duplica fuera de Roma: en las abadías
de Monte Cassino, de Casamari, de Fossanova y en
los monasterios de Subiaco, lugares amados por San
Benito de Norcia. O sea, el Lacio no es sólo
Roma. Roma es también el Lacio.